Caminos

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Cuando todos los caminos nos conducen a nada. “El mejor camino para salir es siempre a través”. Robert Frost.

A lo largo de su historia el hombre se preocupó por desarrollar y mantener los caminos que unían los diferentes pueblos y facilitaban la comunicación y la vida diaria. Estas obras sin duda han sido uno de los primeros signos de civilización avanzada, es por ello que esta necesidad fue de suma importancia hasta hoy. Esto se realiza desde hace miles de años, y cada cultura lo ha perfeccionado lo máximo posible, entendiendo la importancia de las rutas para el desarrollo de los pueblos. Desde la civilización mesopotámica, pasando por la antigua Grecia, la Antigua Roma y toda la historia conocida. Los ciudadanos se esmeraron en desarrollar las mejores rutas para el expansionismo de sus culturas. En Atenas, Grecia; cuidaban de los caminos los miembros del senado, y en Tebas y otros pueblos confiaban este encargo a los hombres más eminentes. Roma siguió el ejemplo de Grecia y las vías que quedan todavía de ellos después de tantos siglos son un testimonio incontestable de su poder y de su gloria. Los romanos construían los caminos con cuatro hiladas o capas de materiales, de las que resultaba una obra solidísima; de estas grandes obras nació la célebre frase “todos los caminos conducen a Roma”. Luego, las civilizaciones y pueblos venideros se encargaron de seguir expandiendo los caminos hasta nuestros días. Hoy los caminos son bienes de dominio público de la nación, provincia o municipio, y de aprovechamiento común; y se entiende que las funciones de la administración pública con respecto a estos pueden reducirse a construirlos, repararlos, conservar su propiedad y regular el aprovechamiento común.

Al hablar de Misiones podemos referirnos sin dudas a un tipo especial de camino, tanto por su forma como su color; lo que le da una particularidad muy especial. Desde la llegada de los inmigrantes, en nuestra provincia se observaron grandes cambios en los caminos. En cada pueblo se fueron tumbando los montes y articulando diferentes vías, que muchos perduran hasta hoy. Ese esfuerzo por el desarrollo, por el crecimiento económico, por el acceso a la salud y a la educación hizo que los vecinos trabajen juntos en la planificación y construcción de los trayectos; ellos buscaban esas oportunidades, sentían en lo más profundo esa necesidad imperiosa de llegar a la realización para el bienestar de los suyos. En nuestros días es el estado quien debe bregar por construir y mantener esas vías de desarrollo; entendiendo que sin los caminos es imposible llevar una vida normal y es muy difícil pensar que en el siglo en que vivimos haya tanta dejadez con respecto a esta cuestión en la Provincia de Misiones, teniendo en cuenta el deterioro de las rutas, la avería de los puentes y el pésimo estado de los caminos vecinales de muchos municipios. ¿Cuál será la prioridad?, ¿Cuál es el parámetro?, ¿Cuál es el espíritu?, no lo puedo saber; solo sé que aquí todos los caminos conducen a uno solo llamado desidia. Continuará…

Por Joselo Riedel.