Esa interminable pasión por la camiseta.

fernando

Juega por amor al deporte, a su camiseta, y por la tribuna que arenga ¡Vamos Fernando, Vamooos! Hincha de River, y un verdadero apasionado por su Club “el Deca”.

Entrevista a Fernando Bankowski.

Arrancó de muy guricito jugando en la escuela de fútbol San Antonio y actualmente lo hace en el Club Atlético Oberá; ya hace más de 18 años que  juega y siempre en la Capital del Monte.

Oberá se caracteriza por tantas cosas, algunas buenas y otras no. De las tantas buenas, vale la pena recordar el pasado futbolístico de la Liga obereña, esos años de gloria. Después vinieron otros intereses y la historia cambió un poco, pero gracias a personas como Fernando, es posible mantener viva esa emoción, esa interminable pasión por la camiseta.

Entre los clubes más populosos de Oberá podemos destacar a Olimpia del Tiro Federal, a Ex alumnos de 100 hectáreas, a Racing de Villa Svea y a Club Altético Oberá;  todas estas instituciones hacen que los niños y jóvenes obereños puedan cumplir sueños y ser deportistas en Misiones.

Fernando me recibió en su casa y mientras veíamos algunas entrevistas del mundial por la tele, me contó varias cosas. A lo largo de la charla me dijo varias veces “el fútbol en Oberá te deja los mejores momentos y la amistad, nada mas…”. Será que ese nada mas, ¿es todo lo que él necesita?, yo creo que sí.

- Contame del fútbol en Oberá. ¿Cómo se encuentra actualmente?

El fútbol obereño nunca se destacó por ser una vidriera, la gente que se fue de acá lo hizo por sus propios medios; no hay ningún club que te financie una carrera, ningún profesional que se dedique a formar jugadores. Los clubes, generalmente se abastecen en lo administrativo, todo depende exclusivamente del club; los sponsors no te financian ni siquiera un campeonato. La liga tiene sus costos; de mantenimiento, un co-seguro y eso lo hace el club desde la parte interna.

El fútbol obereño está practicamente en la lona. Lo único que destaco es que nosotros, los jugadores no abonamos nada, no pagamos absolutamente nada.

-Al Club Atlético Oberá ¿cómo lo ves?

Hace dos años el club estaba casi cerrado; tenía problemas de justicia, porque un mal llamado presidente quiso vender el club, una institución deportiva histórica en la ciudad. Lo quisieron comprar para transformarlo en otra cosa. Pero no saben que el club por más humilde que sea, saca a muchísimos chicos de la calle; es una actividad sana y el pueblo argentino es futbolero de por sí. El club te brinda las amistades; y la liga es tan chica que vos te conoces a cada chico que juega en los demás clubes.

Nuestro club es uno de amigos. En Oberá hay buenos jugadores, hay mucha gente que está predispuesta a trabajar, pero más allá de tener la infraestructura a veces necesitamos más; por ejemplo el Club Atlético Oberá está en pleno centro y por ser patrimonio de la ciudad no recibe nada de esta; además parte del Club parece ser un basurero, hay sectores totalmente abandonados. Lo mismo pasa con las instalaciones; cualquier edificio necesita mantenimiento y el club no lo recibe, no porque el presidente actual no quiera, sino porque lo tiene que hacer de su bolsillo ya que el club no tiene una actividad económica sostenible.

El Atlético no puede brindar nada a cambio de la cuota de los pocos socios que tiene. Todo esto hace que el presente del fútbol obereño esté en un nivel muy pobre. Eso duele y entristece; duele ir a la cancha y ver a tan poca gente.

-Hablame del equipo actual.

Para jugar al fútbol en Oberá no tenés que buscar un buen equipo, tenés que buscar un grupo de amigos.

En nuestro grupo de fútbol hay compañeros que nos recibimos juntos de la secundaria, compañeros del mismo barrio, familiares, compañeros de trabajo. Ese grupo se resume también a cierta parte de la sociedad. Atlético Oberá es parte de Oberá.

Después de cada partido compartimos un asado o unos choripanes. Nosotros mismos nos encargamos de la fiesta del vestuario, tratamos de que cada vestuario sea inolvidable. El sacrificio vale la pena y después del partido más allá de que si ganaste o perdiste volvés a tu casa contento por los buenos momentos.

-¿Pensás que hubieron cambios a lo largo de los años?

Cuando empecé a jugar, el futbol obereño estaba en otro nivel, la liga obereña estaba en otra cosa; había jugadores de renombre dando vuelta, entonces potenciaba un poco más a nivel periodístico, cuando repercute en los medios de comunicación es como que la gente se acerca más.

Cuando se terminó esa camada de grandes jugadores, de grandes personas, empezó una decadencia que vino a pasos agigantados, con un pésimo nivel futbolístico. Atlético Oberá por su historia, porque tuvo un pasado glorioso en el fútbol misionero, es el clásico de cada club, de cada barrio.

Antes se competía mucho con el fútbol posadeño, era como la rivalidad; pero desde que apareció Crucero con las campañas, Guaraní y Brown hicieron mucha diferencia; aparte se potenció el fútbol en otras localidades como Apóstoles. Más allá de lo futbolístico se potenció a nivel económico.

-¿Qué sentís por el fútbol?, ¿Porqué jugas?

Nosotros entrenamos 3 veces a la semana; jugar profesionalmente es un sacrificio, es un trabajo.

Entrenamos martes, miércoles y jueves. Van pasando los años y cada vez cuesta más hacer ese sacrificio y dejar tu familia. Cuesta más porque a veces el amor propio no es tanto.

Yo tengo la suerte de tener una mujer que fue criada en el ámbito del fútbol, porque mi suegro era jugador, es por eso que tengo total apoyo de mi familia.

Mi familia siempre está en la cancha conmigo y eso me da mucha satisfacción. El fútbol te deja amistad y los lindos recuerdos; yo juego por amor al deporte.

En mi familia somos súper futboleros; con mi viejo los domingos miramos desde liga italiana, la francesa, la inglesa y la española. Nos gusta el buen fútbol.

-Tu familia por lo que veo es un pilar importante, ¿tu hija como influye?

Mi hija, aparte de ser la motivación de todos los días, se convierte en algo particular en la semana. El momento más hermoso es cuando entras a la cancha y vez en la tribuna sentada a tu hija y a tu mujer; es el momento en el cual querés sacar la foto y quedarte ahí para siempre. No hay nada más lindo que eso; el reconocimiento de la familia es el sueño de cualquier jugador. Influye muchísimo a la hora de la motivación.

Cuando llega el momento de ponerme los botines y la camiseta y un domingo salir a jugar, pienso en el sacrificio y pienso mucho en mi familia. Mi hija y mi mujer son los motores, es lo que no me permite frenar. Por más humilde que sea tu club es un momento hermoso, es lo más lindo que te devuelve el futbol, eso y estar con tus amigos; nada mas…

Por Joselo Riedel.