Historia de un sueño.

canalón

Nuestra escuela pasó de un ciclo básico a una Escuela Normal que todavía no se ha transformado en lo que debería transformarse.

Nace una idea, nace una escuela.

Arquitectónicamente innovadora, con la impronta de un lenguaje propio; empecinada en diferenciarse del resto. El gigante de hormigón supo sostener a cientos de alumnos en medio de la espesa vegetación del centro misionero.

La Escuela Normal se destaca y hace historia en la ciudad de Leandro N. Alem; su diseño innovador – para su época, y para la nuestra – de estilo brutalista, hoy convive con la actividad educativa y las nuevas generaciones.

¡Admirable! No solo por el servicio a la comunidad que brinda desde hace tiempo, sino también por ser el cobijo y el escenario de los ciudadanos de Alem. Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico, cultural y educativo de la provincia en 2005 y Monumento Histórico Nacional en 2012.

Todo comenzó en 1953 mediante un plan de obras públicas para la infraestructura de la provincia, lanzado por el Gobierno Nacional de ese entonces el cual proyectaba comisarías, paradores turísticos, escuelas, unidades sanitarias y otras instituciones que fueron concursadas por arquitectos y construidas en los años siguientes.

La Escuela Normal de Alem fue una de las más enfatizadas obras. Labor de los arquitectos Mario Soto y Raúl Rivarola, se construyó entre 1957 y 1963 en una zona escasamente poblada del municipio, donde funcionó como un polo de desarrollo para la entonces pequeña localidad.

Una nave modernosa.

La fachada de hormigón armado, cae como telón en ambas caras mayores de la obra, en su alzado norte tamiza la entrada de sol y viento, agrupando las áreas comunes alrededor de un patio/plaza cubierto, con uno de sus lados cerrado virtualmente con escalones de doble uso, – tribuna para los actos escolares -, en relación con la sala de música, que abierta, se transforma en boca de escenario y también en un espacio para los recreos.

En su interior, se esconde una pequeña ciudad con calles y plazas; aulas de diversas medidas en función de las necesidades educativas y el mito de “mascota” – el antiguo portero- que deambula custodiando cada rincón.

Escuela Normal interior II

De ciclo básico a escuela normal.

Silvia Beatriz de Elía de Durán es la viuda del profesor Félix Manuel Durán, nos recibió en su casa y nos contó cómo fueron esos comienzos.

-Cuando llegué, era una época muy difícil para mandar a los hijos a estudiar y aquí había un gran número de jovencitos que querían seguir estudiando y para los padres era muy difícil trasladarlos a la ciudad de Posadas.

El 24 de mayo de 1964 estaba terminada la construcción de la nueva Escuela Normal, que ya no era ciclo básico, sino Escuela Normal Superior Nro. 1 “Domingo Faustino Sarmiento”.

El profesor Félix Manuel Durán, oriundo de la Ciudad de Santo Tomé Corrientes. Era maestro y decidió seguir su especialidad en ciencias de la educación. Él fue el primer director de ésta escuela.

Al lado de la normal funcionaba la pequeña biblioteca; era muy pequeña, pero tenía sus pocos libros que la gente donaba.

“En aquella época teníamos buenos profesores que dictaban las clases y explicaban, y con solo escuchar lo que el profesor decía ya estabas muy bien informado. Todos los profesores hacían lo mismo”.

Salieron muchos alumnos maestros; algunos ya están viejos, jubilados; otros todavía trabajan, otros se jubilaron como directores de escuela.

chico escuela

El sistema educativo.

El día 28 de noviembre de 1956 se dictó el decreto Ley N° 1503 con el que se creó en la localidad de Leandro N. Alem; un ciclo básico, primer peldaño de la futura Escuela Normal Superior N° 1.

Desde ese momento a través de sucesivos decretos la Normal fue convirtiéndose en lo que es hoy: “Un establecimiento educativo referente y abierto a los tiempos que corren”.

Con un ciclo básico, dos divisiones y 70 alumnos; inició el sistema educativo en la provincia de Misiones. Hoy cuenta con educación inicial, educación primaria, educación secundaria y formación docente con cuatro carreras que contemplan a más de 1500 alumnos.

La profesora Amalia Ciamarra es la actual directora y también compartió con LaComunidad su visión respecto a la importancia de la educación y los sucesivos cambios que fue adoptando.

- ¿Qué representa la Escuela Normal?

Es la escuela que me dio todo; me inicié en las aulas de esta escuela con las prácticas educativas. Es una escuela que tiene mucha historia y ha pasado por diferentes procesos de transformación de los cuales fui partícipe.

Esta escuela empezó con 70 estudiantes, con dos divisiones de primer año y fue creciendo de manera tal que luego pasó a ser una Escuela Normal donde egresaban maestros con 5to año. En la década de los 60 se convirtió en un profesorado de educación primaria. Y a partir del 83 – con la vuelta a la democracia – vino una transformación realmente significativa para la escuela, especialmente para nuestro instituto de formación docente.

Con la Ley Federal de Educación entramos en otro proceso donde de escuela primaria pasamos a la EGB1, EGB2 y el polimodal – el cual suponía una nueva forma de enseñar – y a partir del 2000 pasamos a ser Instituto de Formación Docente Continuo, donde se agregó el desarrollo profesional y la investigación.

En el 2006 a través de una ley se crea el Instituto Nacional de Formación Docente, con ello una serie de normativas y marcos legales formaron las bases de todo el proceso que estamos transitando hoy, que avala una formación permanente, una formación en servicio.

“Nuestra escuela pasó de un ciclo básico a una Escuela Normal que todavía no se ha transformado en lo que debería transformarse”.

-¿Qué reflejo tiene la escuela en la sociedad?

Nuestro instituto siempre fue pionero en todas las acciones educativas, y esto de formar formadores es muy importante porque hay momentos que son relevantes. La escuela estuvo siempre en la vanguardia de la educación.

Hoy tenemos una formación continua desde el momento en que nos insertamos en el campo laboral, acompañamos en la “construcción” del oficio de enseñar. La escuela cumple esa función, sino no sería escuela.

-¿Qué marcas deja en la ciudad de Leandro N. Alem?

En un sistema homogeneizante, en donde todavía se ven algunos indicios del individualismo tan marcado de una etapa de estructuración, que requería profesionales para una determinada tarea, que fue la etapa de industrialización en Argentina.

Esas marcas son muy difíciles de cambiar, pero es posible a través de la formación permanente. Todavía cuesta lograr el trabajo colaborativo y participativo, aunque están dadas las condiciones.

Siento que cuesta amigarse con las equipamientos tecnológicos, cuesta en aquellos docentes que todavía siguen vinculados a un sistema anticuado y que resisten a utilizar estas herramientas que son tan potentes, sin embargo se pueden generar aprendizajes muy valiosos y que son los aprendizajes que hoy tienen que adquirir los jóvenes para ser sujetos críticos, reflexivos, que puedan tomar decisiones pensando. Tenemos que lograr que en las escuelas se construyan nuevas ideas con todos los recursos disponibles, los cuales sobran.

Lo que falta es una capacitación real y continua de los recursos humanos y creo que el Estado ha puesto mucho en los últimos tiempos para que esto se vaya revirtiendo y en esto estamos transitando.

Las historias detrás de la historia; una vida institucional dedicada a la formación de personas comprometidas con su entorno. La reivindicación del espacio educativo tanto sistemático como arquitectónico nos hace dimensionar el profundo compromiso que tuvo y tiene la Escuela Normal para con su pueblo.

Por Joselo Riedel.
Foto: Archivo Escuela Normal Superior Número 1.
Bibliografía: “El nacimiento del Sistema Educativo Provincial: La Escuela Normal Superior Nº 1 de Leandro N. Alem (Misiones) en sus veinticinco años de vida”. Prof. Félix Manuel Durán. www.isfd1.mis.infd.edu.ar