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pensar en comunidad

Repensar el desarrollo comunitario es un gran desafío; el más grande de nuestro tiempo.

Desde diversas visiones sobre el ser humano, se puede DESTACAR el valor y la necesidad de la comunidad para la formación y plenitud de las personas.

Construir, potenciar y organizar grandes cosas “socialmente”, para que cada uno pueda disfrutar de los beneficios, esa es la meta.

Desafortunadamente la concepción ha sido desviada y de a poco vivimos en una masa de gente sin ningún tipo de compromiso. Cada uno aprovecha y “usa” al vecino para su propio provecho; sin darse la posibilidad de crear y planificar juntos.

Repensar el desarrollo comunitario es un gran desafío; el más grande de nuestro tiempo. El replanteo que considero más acertado sería: “hermanarnos” identificando claramente las satisfacciones de necesidades básicas, los vínculos humanos con los demás, el reconocimiento y el respeto, la dignidad, los derechos. La posesión (real) y el desarrollo de un proyecto de vida propio, con las capacidades de mayor aporte hacia el bienestar del conjunto. A todo esto sumar la seguridad mediante acciones solidarias que dejen de lado la mezquindad, la desconfianza y la injusticia (generada casi siempre cuando la persona usa a otras para un beneficio propio, individual y desmedido).

Para lograr esto deberíamos, en vez de dejar en manos del gobierno la solución de nuestros problemas, ampliar nuestras propias posibilidades y hacerlo con cada organización que tengamos. Generar políticas públicas desde los ciudadanos, participando, involucrándonos.

Por otra parte, ser capaces de acceder a lugares y ámbitos de difícil acceso individual para lograr beneficios para el conjunto (esto es básico, pero nos estamos olvidando). La formación es crucial en este sentido y los aprendizajes deben ser realmente eficientes, manteniendo contacto con la experiencia de otras organizaciones que trabajan en la o las mismas áreas.

Ayudar y contribuir al desarrollo humano desde donde estemos (no es necesario realizar grandes cosas al principio), recordemos que “el granito de arena” hace alusión a que todo gran objetivo lleva tiempo y recursos; pero que se logra siendo perseverantes.

Por último ser conscientes de que en nuestra ciudad como en nuestra provincia (en muchos pueblos agrícolas) existen organizaciones que todavía subsisten y que se rehúsan a entrar a un sistema que utiliza a las personas para generar valor económico a determinados intereses corporativos sin mirar y fortalecer la parte humana y las necesidades humanas.

Estas organizaciones están y nos están esperando… clubes, cooperativas, murgas, cooperadoras, iglesias y mutuales son solamente algunas. Participemos todos juntos y dejemos de lado las discusiones políticas partidarias que cada día nos separan mas. Al Estado lo hacemos todos, pero solo nosotros conocemos nuestra idiosincrasia y las necesidades propias de la vecindad.

¡Ahora es el tiempo!

Seamos comunidad, seamos fortaleza como organizaciones, acompañemos en la tarea común de la disminución de pobreza y fomentemos la dignidad de ser humanos.

Por Joselo Riedel.